Zatoichi 21: Zatoichi at the Festival of Fire (1970)

Zatoichi at the Festival of Fire

Conoce a tu enemigo
Dirigida por Kenji Misumi

También titulada Blind Swordsman’s Fire Festival y Zatoichi Goes to the Fire Festival, supone la sexta dirección de Kenji Misumi en la saga, y para mí la mejor hasta el momento. El director continúa con esta progresión ascendente en la que se supera entrega tras entrega, hasta límites que no recordaba dentro de la colección del personaje. Por si fuera poco, siguiendo el ejemplo de Okamoto, que trajo a Toshiro Mifune para la vigésima, aquí vamos a tener ni más ni menos que a Tatsuya Nakadai, Ko Nishimura, y Peter (el bufón de Ran).

Sinopsis: se da a conocer un hombre que representa el poder máximo dentro del mundo de la yakuza, y al que comúnmente se refieren como “el Shogun de los yakuzas”. Durante una fiesta de promoción, Zatoichi se presenta haciendo una ofrenda notablemente inferior a la del resto de jefes, llamando la atención de este poderoso señor. Desde ese momento se sitúa en el punto de mira de la organización y se convierte en un obstáculo a eliminar.

A diferencia de tantas otras películas de la serie, donde Zatoichi se convertía en enemigo a base de oponerse a los planes de los “malos”, en esta ocasión la trama consiste en quitarle de en medio, por lo que evitamos rodeos y pasamos directamente a la acción.

Zatoichi at the Festival of Fire

Cabría esperar que el señor yakuza fuera el gran Nakadai, pero no es así. El cargo está ocupado por un ciego. Este factor será determinante, haciendo honor al dicho “para conocer a tu enemigo, debes convertirte en tu enemigo”. Los dos son ciegos, tienen las mismas necesidades, conocen todas sus debilidades, y mantienen una conexión especial. De hecho, ha sido un gran acierto por parte de Kenji Misumi el separar a Nakadai de los grupos yakuza. De esa forma nos permite tener dos frentes de enemigos, que además pueden atacarse entre ellos para nuestro mayor deleite.

Las coreografías me recuerdan a las de las siete u ocho primeras entregas, en las que cada movimiento estaba estudiado milimétricamente. El director además nos permite recrearnos en dos modelos de combate totalmente distintos, véase el “arte del rápido” de Zatoichi, y el frío y estilizado esgrima de Nakadai.

Para la galería quedan varias escenas, pero por encima de todas destacan la del desafío entre Zatoichi y el Oyabun en medio de la piscina, y la divertidísima lucha en los baños con una miríada de yakuzas desnudos y tatuados. Sólo estos dos momentos ya distinguen a la película entre todas las que la precedieron, pero es que además el conjunto es soberbio. Vuelvo a sobrescribirme; Zatoichi at the Festival of Fire es la mejor de las 21 que ya he revisado. Sinceramente me extrañaría que la superara alguna de las que me quedan. Sólo de Zatoichi: Darkness is his Ally tengo un grato recuerdo que podría estar a la altura.

The Fall of Ako Castle (1978)

The Fall of Ako Castle

Lealtad eterna
Dirigida por Kinji Fukasaku

En orden cronológico esta es la tercera de las que considero las cuatro famosas de los 47 ronin (Mizoguchi-Inagaki-Fukasaku-Ichikawa). La sinopsis es la que todos conocemos. Lord Asano es condenado a hacer seppuku por el ataque a Lord Kira en el palacio del Shogun, y sus hombres deciden llevar a cabo la más honorable de las venganzas.

Para empezar, llama la atención que un gran número de escenas, sobre todo al inicio de la película, sean un calco exacto de la versión de 1941. Sin embargo, conforme avanza la trama los métodos de ambos directores se separan radicalmente. Si dividimos la historia en cuatro partes (incidente con Kira, calvario de espera, asalto a la residencia, y condena final) veremos que Fukasaku reduce al mínimo de lo posible las dos primeras y se centra con especial acierto en las dos últimas. Si bien es verdad que el asalto es menos emotivo que en otras versiones, debido a que se aligera la carga sentimental que lleva hasta el mismo, se nos compensa con creces al ofrecernos con detalle la sentencia y las condenas posteriores.

The Fall of Ako Castle

Cuando Mizoguchi dejó fuera de su metraje el asalto a la residencia de Kira sentí que, aunque había visto una película casi perfecta, faltaban el clímax de la venganza y el escalofrío que te recorre la espalda cuando clavan los carteles de aviso frente a las puertas de la mansión. En The Fall of Ako Castle Fukasaku lo ha bordado literalmente, con un vestuario precioso y unas escenas de acción incluso mejores que las de 1994.

El plantel de actores podría ser infinito, pero por mencionar a los más conocidos: Sonny Chiba (inseparable de Fukasaku), Tetsuro Tamba, Kinnosuke Nakamura, Tsunehiko Watase, Mariko Okada, y Toshiro Mifune. Este último provoca un sentimiento curioso, ya que a priori sabemos que aparece en la cinta, pero conforme vemos que todos los papeles se van cubriendo nos preguntamos quién va a ser. La sorpresa llega en el momento más inesperado.

Para concluir, y por diferenciarla de las otras tres, The Fall of Ako Castle es la más accesible para quien quiera conocer bien la historia y no esté dispuesto a pasar más de tres horas delante de la pantalla.

Strike of the Jaguma (1961)

Strike of the Jaguma

Demonios de carne y hueso
Dirigida por Kiyoaki Akimoto

La verdad es que Strike of the Jaguma es uno de esos títulos que desconocía por completo y que no estaban en mi punto de mira. El director, Kiyoaki Akimoto, tampoco me suena de nada, y echando un vistazo a su filmografía sólo aparece otra película además de esta, dirigida el mismo año. Al menos encontraremos una cara conocida en Satomi Kotaro, que ha co-protagonizado diversas cintas de entretenimiento.

Sinopsis: un grupo de criminales está llevando a cabo una campaña de robos y secuestros por las aldeas de la zona. Se dice que los demonios que les acompañan se comen a las cautivas después de atraparlas. Las autoridades eligen a Juzaemon Iwami para detener al grupo, pero si quiere conseguirlo le será imprescindible la ayuda de su hijo exiliado, Jutaro.

Claramente la película va destinada a un público infantil o poco exigente. Los disfraces demoníacos son algo pobres, pero consuela pensar que mejoran los que utilizaron 40 años después para las dos partes de Bakko Yokaiden. Las escenas de acción se adaptan en consecuencia, y por ello no se abusa de la sangre, pese a que los monstruos ofrecen muchas ocasiones de hacerlo.

Strike of the Jaguma

Aún en el comentario de esta obra tan sencilla de 60 minutos me voy a permitir un paréntesis para hablar del contexto histórico. El clan al que sirven los protagonistas es el de la familia Kobayakawa, que estaba bajo la influencia de Lord Toyotomi a finales del siglo XVI. Concretamente, se menciona como joven señor a Hideaki, lo que situaría la película más o menos en torno a 1590. Lo curioso es que, pese a que no es un clan muy conocido, su traición en Sekigahara fue determinante para desequilibrar la balanza en favor de los Tokugawa. El clan Ouchi, que aparece nombrado después, fue desposeído de sus extensos dominios unos cuarenta años antes de la historia narrada, bajo el gobierno de Yoshitaka Ouchi.

Es difícil salir decepcionado cuando uno se sienta delante de la pantalla sin esperar nada y con el único objetivo de pasar el rato. Seguramente por eso me ha resultado entretenida Strike of the Jaguma, pero no la recomendaría salvo para satisfacer la curiosidad. Eso sí, al final nos quedará la duda de si el “yeti” es humano o no, porque parece que dependiendo de la escena es una cosa o la otra.

Zatoichi 20: Zatoichi meets Yojimbo (1970)

Zatoichi meets Yojimbo

La guerra del oro
Dirigida por Kihachi Okamoto

No puedo negar que desde que cogí por banda la primera película de la saga estaba esperando el momento de llegar a esta, porque se dan una serie de circunstancias que la hacen especial y la separan del resto. En primer lugar se habían rodado 19 entregas del personaje en 7 años ininterrumpidos, entre 1961 y 1968. Tras el vacío de 1969, este título sacaba al espadachín de su corto y merecido descanso. En segundo lugar está el hecho de que la dirige Kihachi Okamoto. No es cuestión de que sea mejor director que los que le precedieron (que también), sino que no era un habitual de las sagas como Kenji Misumi, Kazuo Ikehiro, Tokuzo Tanaka, o Kimiyoshi Yasuda, que se apuntaban con frecuencia a trabajar también en Sleepy Eyes of Death y Band of Assassins, entre otras. Por último, y más importante, el elemento diferenciador de Zatoichi meets Yojimbo es precisamente la presencia de Yojimbo, interpretado por el gran Toshiro Mifune.

Después de esta introducción, lo primero a mencionar es que el Yojimbo de Okamoto no se parece demasiado al que creó Kurosawa en 1961, pese a que su imagen sea la misma. Tienen en común la destreza con la espada, un sexto sentido para sacar dinero de todas partes, y una marcada actitud de indiferencia. Les separa su nuevo carácter salvaje y su renovada percepción del bien y del mal. El kamon (emblema) que lleva en esta película aparece en el libro de Stephen Turnbull Samurai Heraldry identificado como el “melón partido” de Kazumasu Takigawa, y se incluye dentro de la familia de la papaya en Japanese Design Motifs. El que adornaba la ropa del personaje de Kurosawa representaba una flor oxálida, característica del clan Sakai, que acentuaba la relación del protagonista con las flores. Este hecho no es significativo en sí, ya que se puede justificar el cambio de mil maneras. Lo que es representativo es que Okamoto evitara deliberadamente utilizar un elemento clave para convertir al Yojimbo de su película en el Sanjuro de Kurosawa. Ni siquiera optó por un emblema de la misma familia, y tenía un amplio abanico donde elegir.

Zatoichi meets Yojimbo

Sinopsis: Zatoichi, cansado de matar, decide volver a su pueblo favorito después de recordar lo hermoso que era estar allí. A su regreso todo ha cambiado. El que antes fuera el jefe del lugar ahora es un viejo fabricante de budas de piedra, y la aldea se encuentra bajo el control de un comerciante. Su hijo menor trabaja haciendo monedas para el Shogunato, y según los rumores le envía cantidades de oro periódicamente. Tras la búsqueda de ese oro están Yojimbo, el hijo mayor del comerciante, y el propio Zatoichi.

El argumento se presenta interesante, con una narrativa fluida y unos personajes con perfiles para todos los gustos. Se combina muy bien el sentido del humor de Yojimbo con las pataletas del masajista, similares a las que tuvo en Zatoichi and the Doomed Man, cuando Hyakutaro le suplantó el nombre. La duración pasa de largo los 85 minutos de media a los que estábamos acostumbrados, y se va hasta casi las dos horas. Okamoto tiene tiempo de meter a un tercer hombre duro: Kuzuryu (Shin Kishida). Su puesta en escena es excepcional, aunque con el paso de los minutos va perdiendo fuerza.

Zatoichi meets Yojimbo

Las escenas de acción quedan muy lejos de aquellas maravillas bajo la nieve con las que el director nos deleitaba a mediados de los 60. Aquí están rodadas con planos muy cortos y constantes cambios de cámara. Destaca el detalle de que el bastón-espada de Zatoichi sea mucho más largo y feo que el habitual, que se le rompe por tercera vez al comienzo de la trama.

Zatoichi meets Yojimbo no deja de ser una buena elección dentro de la saga, aunque Shintaro Katsu cede tanto protagonismo a Toshiro Mifune que prácticamente su presencia en el metraje queda igualada. Es una obra de gran calidad, pero el personaje de Zatoichi es menos que una sombra del que tan bien conocemos.

Bandits vs Samurai Squadron (1978)

Bandits vs Samurai Squadron

Historia de un ladrón
Dirigida por Hideo Gosha

Una vez más, y como ya suponía que iba a suceder, voy a rectificar mi opinión sobre otra película de Hideo Gosha. Aquella vez me gustó, pero sus casi tres horas de duración me desesperaron por momentos. Una parte importante de la culpa la tiene el DVD que había disponible cuando le puse las manos encima en 2005, que no solo se veía muy oscuro y dificultaba la percepción de los colores, sino que además le faltaban más de 200 píxeles de imagen a lo ancho.

Sinopsis: Nizaemon es el líder de una conocida banda de ladrones que, excusado por su triste pasado, se dedica a robar a la gente más poderosa y rica del país. Llegado el momento convence a sus compañeros de que es hora de retirarse y vivir de lo ganado, pero antes planea llevar a cabo el último y más grande de sus trabajos. El escuadrón de los cuerpos de seguridad del gobierno le pisa los talones al grupo y les pondrá las cosas muy difíciles.

El argumento seguro que nos suena por varias cintas occidentales donde los delincuentes también tienen la costumbre de retirarse tras el gran golpe. Kumokiri Nizaemon (llamada así en japonés) utiliza subtítulos para la introducción de algunos de los personajes, y como por desgracia no vienen traducidos, la presentación se hace algo confusa. Durante 160 minutos el metraje discurre por la ejecución de un robo en curso, la preparación del siguiente, la investigación policial, y los orígenes del protagonista.

Bandits vs Samurai Squadron

Gracias al DVD nuevo se pueden ver las escenas de acción de una forma diferente, incluso apreciando el detalle del uso arbitrario que se hace de la sangre. En algunos cortes no aparece en absoluto, en otros se muestra un primer plano fluyendo por el cuerpo del herido, y en el resto es como si durante unas décimas de segundo se encendiera un aspersor. Este último es el que más me ha gustado, y aunque leyendo mi descripción escrita parezca algo muy exagerado, creo que resulta bastante estético y apropiado.

Gran interpretación de Tatsuya Nakadai en el papel de Nizaemon, aunque esta vez concentra casi toda la actuación a través de los ojos y la mirada. Curiosamente, al verle luchar con esos movimientos tan bruscos y teatrales me ha parecido ver el estilo de combate de Toshiro Mifune. También destacan la preciosa Shima Iwashita en la piel de Ochiyo, una mujer dura como pocas, Koshiro Matsumoto como el detective Abe, y Tetsuro Tamba como Kichibei.

La banda sonora es muy buena, y repito mis palabras de elogio para la hermosa pieza musical que, si no recuerdo mal, suena por primera vez cuando los ladrones marchan hacia Owari. Es estupenda y capaz de controlar las pulsaciones.

Por todo lo dicho, Bandits vs Samurai Squadron es una película para ver con calma y sin impacientarse. El gran plantel de actores con que cuenta es un aval más que suficiente para animar al espectador a adentrarse en estas tres horas sobre la historia de un hombre enfrentado con el mundo.

Shadow Hunters 2: Echo of Destiny (1972)

Shadow Hunters 2

El arma definitiva
Dirigida por Toshio Masuda

La segunda parte de Shadow Hunters, titulada Echo of Destiny, utiliza los mismos ingredientes que su predecesora para obtener un resultado idéntico en esencia. Son tan parecidas e independientes que el orden de visionado pasa a ser algo completamente irrelevante.

Sinopsis: el clan de Mori Igamori guarda el cañón Shikainami de Ieyasu Tokugawa, la única reliquia en armas de fuego de gran calibre que se preservó después de la guerra civil. El chambelán lo ha mandado fundir, y en secreto se está fabricando uno nuevo y más grande. Al tanto del suceso, el gobierno programa una inspección para comprobar que el Shikainami se conserva en perfecto estado, por lo que la única salida que le queda al clan es contratar a los Cazadores de Sombras para que les ayuden a transportar el cañón nuevo y lo hagan pasar por el antiguo.

La película arranca de forma similar a como lo hacía la primera parte, con una breve presentación de los personajes en la que se define, en medio de un baño de sangre, la personalidad y el carácter de cada uno. A continuación el narrador completa la introducción resumiendo la historia del trío protagonista mientras cabalgan por una llanura al más puro estilo western.

Shadow Hunters 2

Analizar las coreografías o los personajes sería repetir todo lo que escribí cuando traté la anterior, por lo que simplemente diré que las cosas se mantienen como estaban: los mejores combates son los de Luz Lunar, el que pone orden y dirige al grupo es Jubei, y el que se ocupa de fertilizar a las mujeres es Luz Solar, cuyo miembro viril ha pasado de llamarse “katana” a “cañón”, muy acorde con el cambio de temática de la película.

La fotografía es estupenda, con preciosos planos de caminos que rodean las montañas dejando el precipicio a un lado. Podemos disfrutar también de una toma espectacular en la que vemos desde distintos ángulos el transporte de un cañón, un carro, y un buey, a cien metros de altura.

Más de lo mismo, si te gustó su predecesora, todo lo que hagas hasta que ver Echo of Destiny es perder el tiempo. Son los últimos 90 minutos de entretenimiento puro que nos ofrecerán estos tres ronin. Una lástima que no continuaran con ellos hasta convertir las películas en una saga como Lone Wolf and Cub o Zatoichi, pero supongo que ya no quedaban sombras.

Sasaki Kojiro (1950)

Sasaki Kojiro

Tapado por la historia
Dirigida por Hiroshi Inagaki

Antes de rodar la trilogía por excelencia de Miyamoto Musashi, Hiroshi Inagaki dirigió entre 1950 y 1951 tres películas en blanco y negro sobre su gran rival. Se titularon Sasaki Kojiro, Zoku Sasaki Kojiro, y Kanketsu Sasaki Kojiro: Granryu-jima ketto. Lo que tenemos en este DVD es un resumen de ellas, supuestamente emitido por un canal de jidaigeki.

El director se basa en la historia original de Genzo Murakami para realizar este recorrido por la vida del legendario y enigmático personaje. Los primeros 40 minutos son decepcionantes, seguramente a consecuencia de una serie de malas decisiones a la hora de elegir la forma de introducir casi seis horas de metraje en poco más de dos. En lugar de haber seleccionado los momentos clave que deberían aparecer en el resumen, todo indica que se decidieron por reducir la duración de las escenas, dejando algunas de ellas en apenas unos segundos, y provocando extrañas situaciones en las que personajes se reencuentran emocionados después de haber estado juntos poco antes. Por suerte, a partir del gran momento de las golondrinas podremos disfrutar de una película como cualquier otra, correctamente editada, y en la que somos capaces de percibir el paso del tiempo. Diría que la gran sacrificada fue la primera entrega de la trilogía (seguramente la correspondiente a esos pésimos 40 minutos), emitiendo casi íntegramente la segunda, y probablemente concluyendo con la parte final de la tercera.

Sasaki Kojiro

En esta obra prácticamente no he podido reconocer nada de lo poco que he leído sobre la vida de Sasaki Kojiro. Se pasa por alto la etapa de aprendizaje en la escuela Toda, los enfrentamientos con la kodachi (espada corta) de su maestro Seigen, y hasta los orígenes del elemento más famoso y característico del personaje, su gigantesca espada nodachi llamada Monohoshizao.

Curiosamente no hay tanta acción como cabría esperar en un repaso a la carrera del némesis de Miyamoto Musashi. El director dedica la mayor parte del metraje a sus líos amorosos, enfatizando así la principal diferencia entre ambos. Musashi fue capaz de alejarse de las mujeres y concentrarse en su amor por la espada, mientras que el corazón de Kojiro siempre estuvo dividido y agitado. El duelo final es fiel a la versión más popular, según la cual Musashi se retrasó a propósito para poner nervioso a su rival, empleando después un remo tallado a modo de espada para superar a la nodachi de Kojiro, que por alguna razón no utiliza en esta película.

Difícil valoración final. A su favor tiene la buena banda sonora, su rareza como pieza de coleccionista, y su valor como fuente de información sobre un hombre del que prácticamente no se sabe nada con certeza. En su contra tiene esa edición que ha dejado fuera los orígenes de Sasaki y gran parte de los hechos más relevantes de su vida. Diría que es al menos recomendable.