Azumi 2: Death or Love (2005)

Azumi Death or Love

El precio de la misión
Dirigida por Shusuke Kaneko

La segunda parte de Azumi se diferencia de su predecesora en el intento que hace por introducir amor y sentimentalismo en la trama. La misma construcción del título resulta cómica, cuando la violenta tipografía roja del nombre de nuestra protagonista se ve atacada por unos elegantes caracteres blancos llenos de florituras que dibujan las palabras Death or Love. Es como si la mano de Shusuke Kaneko relevara a la de Ryuhei Kitamura y nos dejara claro desde la misma escena de créditos qué es lo que va a aportar a la historia.

Sinopsis: el grupo de asesinos que emprendiera la misión se ve reducido a tan solo dos miembros; Azumi y Nagara. Habiendo eliminado a dos de los tres señores de la guerra, se dirigen a por Masayuki Sanada, el último objetivo. No será fácil, puesto que el ejército Toyotomi ya ha dado varios pasos hacia la guerra. El clan Sanada, como vanguardia de los opositores al shogunato, utilizará a sus ninja Uenokogashu para acabar con la vida del monje Tenkai y la de sus dos peones asesinos.

El making-of de El Señor de los Anillos insinuaba que para vender mejor una película en Hollywood había que desarrollar una historia de amor, razón por la que casi vemos a Arwen luchar en el adarve del Abismo de Helm. La entrada de Ginkaku en nuestra historia sirve únicamente para llenar el vacío que dejaba Nachi (interpretado también por Shun Oguri) al morir a los 15 minutos de la entrega anterior e impedir el romance.

Azumi Death or LoveLas coreografías de acción empeoran considerablemente, puesto que el número de personajes con un estilo de combate convencional se ha visto seriamente reducido, especialmente en el bando enemigo. Ejemplo ideal del tipo de acción que vamos a tener nos lo ofrece Roppa utilizando un arma inverosímil (compuesta aparentemente por dos hojas tipo falcata unidas por el mango) a modo de boomerang, con un efecto visual que nos recuerda aquellos discos de energía que lanzaba Krilin en Dragon Ball.

Pese a todo, la mejora de los efectos especiales con respecto a la primera parte permite que la película se haga llevadera en sus 106 minutos. Es una lástima que el guionista no haya sabido concluir la cinta donde a todas luces debía haberlo hecho. En lugar de eso, sin explicación ninguna, Azumi aparece con su vestuario de gala en una batalla campal que tiene para nosotros efecto deja vu. Mucha palabrería y poco sentido completan este final tan descuidado.

Si soy completamente sincero, debo decir que recordaba Azumi 2: Death or Love bastante peor de lo que me parece ahora. La recomendaría sólo a aquellos que disfrutaran con su predecesora, por supuesto rebajando las expectativas.

Sleepy Eyes of Death 13: Full Moon Swordsman (1969)

Full Moon Swordsman

El gemelo malvado
Dirigida por Kazuo Mori

El mismo año en que Raizo Ichikawa nos dejó para siempre, uno de sus más emblemáticos personajes regresó encarnado por Hiroki Matsukata. Full Moon Swordsman es la decimotercera entrega de la saga Sleepy Eyes of Death y una de las últimas películas dirigidas por Kazuo Mori.

Sinopsis: tras ser confirmado Ieyoshi Tokugawa como heredero, se produce en él un cambio de actitud y personalidad radical. Se convierte en un demonio al que sólo le interesa disfrutar del poder y de la inmunidad para abusar de mujeres. Es en una de esas cacerías cuando se topa con Nemuri, que desde ese momento no cesará en su empeño por descubrir quién y cómo está suplantando al futuro Shogun. Para ello contará con la ayuda de una hermosa espía que comparte su objetivo.

En esta ocasión la presentación del protagonista es especial. El director no quiso simplemente vestir a Matsukata de Nemuri y arrojarlo delante de la cámara, sino que esperó casi diez minutos para darle entrada, en un plano lejano y desenfocado que va descubriendo la sorpresa poco a poco. La caracterización es bastante diferente, tanto en estética como en carácter, siendo lo más llamativo de todo ese exagerado peinado que involuntariamente te distrae cada vez que le miras. Su actitud también ha cambiado, ya que no espera a estar en el punto de mira para interesarse por los sucesos. Por si eso fuera poco, esta vez es capaz de aguantar los 81 minutos de metraje sin acostarse con ninguna mujer.

Full Moon Swordsman

Lo del hermano gemelo impostor no es la primera vez que lo vemos en la saga. Sword of Villany ya nos había mostrado un caso similar que seguramente nos sorprendió durante el desenlace. En Full Moon Swordsman es parte de la trama y no se oculta al espectador, reservando el interés para la forma en que Nemuri intentará impedir la nefasta sucesión. Durante su viaje además llegará un momento en que es difícil saber si quienes le rodean son aliados o enemigos, alimentando así la incertidumbre.

Normalmente hay pocos personajes en esta saga, además del principal, capaces de captar nuestra atención. Yo en esta película me he encontrado con un inspector general llamado Kanjuro Sano que me ha cautivado. A pesar de tener un papel de villano, demuestra poseer todas las cualidades del auténtico samurái. Sirve a su señor con todo su empeño, por encima de la ley y del bien, y resuelve de la mejor manera posible cuando el fracaso se hace inevitable.

Uno de los interrogantes que todos teníamos antes de ver la película era el de las escenas de acción con Hiroki Matsukata. En líneas generales son más dinámicas y plásticas que las de Raizo (tenía 11 años menos), y en ocasiones se desarrollan a cámara lenta. Los saltos, los giros agresivos, y los movimientos elásticos del actor se alejan de aquellas batallas en las que Nemuri permanecía firme como un árbol y desataba su danza mortal en un espectáculo de precisión y velocidad. Personalmente me gustaban más las anteriores, pero se agradece un poco de frescura después de doce episodios.

Full Moon Swordsman es para mí un aprobado alto que objetivamente se mantiene en el nivel medio de la saga. Subjetivamente, la pérdida de Raizo Ichikawa es una herida abierta que su sustituto no consigue cerrar.