Azumi (2003)

Azumi

La misión
Dirigida por Ryuhei Kitamura

Azumi fue uno de los primeros jidai-geki que tuve el placer de ver, aunque por aquel entonces los llamaba “películas de katanas”. Me gustó tanto que le escribí una reseña bastante favorable en mi viejo blog de cine. Unos años después, y con una nueva perspectiva, he vuelto a verla sin que me haya transmitido demasiado.

Ryuhei Kitamura, del que tan solo recuerdo haber visto Versus, es quien ha llevado a cabo esta adaptación del manga al cine. Como no conozco la historia original, voy a centrarme en la película para presentar la trama. Se trata de un grupo de huérfanos entrenados desde pequeños para convertirse en letales asesinos con una sola misión que cumplir; mantener la paz en el nuevo Japón. Cuando su maestro considera que están preparados, les encarga eliminar a tres señores de la guerra: Nagamasa Asano, Kiyomasa Kato, y Masayuki Sanada.

En primer lugar me ha llamado la atención la forma en la que se consigue que el espectador se ponga de parte de los asesinos y en contra de personajes históricos de la altura de Kiyomasa Kato. Ya de inicio la caracterización que se le da es la de un villano violento y despiadado. Sin embargo, Kato fue uno de los generales que llevaron a cabo la invasión de Corea, y un mediador en el conflicto Tokugawa-Toyotomi. El concepto que tengo de él es el de un hombre capaz, señorial, y con talento suficiente como para moverse entre dos clanes rivales sin sufrir daños personales. Tan sólo hay que comparar la imagen que ofrece en The Shogun Assassins con la que tiene en Azumi.

Azumi

La película abre con el escenario posterior a la batalla de Sekigahara, cuando el maestro, que aún no era tan anciano, recibe las instrucciones del monje Tenkai. Después de eso calculo que pasan unos diez años, por lo que la aventura debe comenzar entre 1610 y 1611, dependiendo de la edad que queramos creer que tienen los protagonistas. Hasta cierto punto se respeta la cronología real, ya que Kiyomasa Kato y Nagamasa Asano fallecieron ambos en 1611 (uno de ellos mientras viajaba en barco), aunque Masayuki Sanada llevaba ya tres años muerto en esa fecha.

En el apartado visual no me han gustado mucho las salidas de tono grotescas que encontramos en mitad de coreografías rápidas y bien trabajadas. Da la impresión de que no puedes disfrutar de más de diez segundos de acción sin que suceda algo extraño que se te atragante. Hablo de saltos imposibles bastante mal conseguidos, sobre todo teniendo en cuenta que Azumi data de 2003; hablo de un personaje al que cada vez que se le golpea la cara se queja con un sonido de perro; y hablo de varias tomas aceleradas no muy bien realizadas. Se salvan un par de duelos y la batalla final.

Este tipo de películas ya no es lo busco dentro del género, pero también reconozco que en las dos horas que dura no me he aburrido ni un instante. Me preocupa un poco volver a enfrentarme a la segunda parte, porque de aquella no conservo ni siquiera el buen recuerdo.

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