Bull’s Eye of Love (1958)

Bull's Eye of Love

Blanco al corazón
Dirigida por Masahiro Makino

Sinopsis: tras el fallecimiento de Lord Minaguchi, el chambelán Hyobu pone en marcha su plan para hacerse con el control del clan. Su intención es casar a su hija con Sannojo, el hijo menor del difunto, y utilizarle como marioneta para hacer su voluntad en el feudo. La única oposición la encuentra en un anciano y fiel vasallo que viaja a Edo en busca del primogénito de Lord Minaguchi, que había renunciado a la vida de samurái hacía tres años.

Nos encontramos ante una película de amor sobre un hombre y una mujer que se quieren y son demasiado orgullosos para reconocerlo. Ella (Kocho) es la dueña de un establecimiento de tiro con arco, y él (Genjiro) un humilde obrero cuya deuda económica con su amada no hace más que aumentar. Puesto que 90 minutos serían demasiado largos para hacer que finalmente se entreguen el uno al otro, Masahiro Makino utiliza las maquinaciones del malvado chambelán para separar a los amantes tanto físicamente como en la escala social.

Cuando comencé a ver Bull’s Eye of Love no recordaba que Hibari Misora estaba en el reparto. A los pocos minutos de presentar la trama encontramos la primera canción a coro que introduce al personaje de Genjiro (interpretado por Kinnosuke Nakamura) seguida de un solo de Kocho (interpretada por la reina del Enka). Ha sido una verdadera lástima que no tengamos subtítulos para ninguna de las intervenciones musicales, ya que son parte de la narración de la historia y los actores reaccionan a lo que escuchan en ellas. En especial las de Hibari quedan algo huérfanas por no poder más que imaginar lo que dice.

Bull's Eye of Love

Curiosidad que quería mencionar en el comentario es el uso que se hace en un par de ocasiones del dedo meñique cuando los personajes hablan de la chica que les gusta. La explicación es que en el lenguaje corporal japonés se levanta este dedo para referirse a una mujer, novia, amante o esposa. Prestad atención al gesto en adelante, porque aunque es la primera vez que lo observo de forma tan evidente, no es raro encontrarlo en este cine.

Por desgracia nada puedo hacer para tratar de situar la trama en un momento histórico concreto. No he encontrado nada sobre el clan Minaguchi, y el feudo no aparece en ninguno de los listados de han a los que tengo acceso. Su emblema de la flor de peral tampoco me dice nada. El último recurso ha sido fijarme en la moneda de 1 ryo (koban) que entrega Genjiro al vidente. Su tamaño descartaría al siglo XVII, porque parece más pequeña, y al periodo Bakumatsu, porque es mucho más grande. Eso nos deja el intervalo posible de 1710-1859, siempre que el director haya cuidado ese detalle.

Entrando ya en valoraciones, la película me ha gustado de principio a fin por su sencillez, su ritmo, y sus personajes. Casi todas las escenas son divertidas y descafeinadas, y ni siquiera el malvado de la obra es capaz de despertar en el espectador el habitual sentimiento de odio y rechazo. La única escena de acción llega al final, pero para entonces habremos disfrutado lo suficiente como para dejarla pasar con una sonrisa.

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