Sleepy Eyes of Death 01: The Chinese Jade (1963)

The Chinese Jade

El secreto del millón
Dirigida por Kenji Misumi

Curiosamente la primera película de la saga Sleepy Eyes of Death llegó a mis manos cuando ya había visto tres entregas posteriores, por lo que conocía al personaje y sus talentos. En cierta manera me privé a mí mismo de descubrir a Nemuri Kyoshiro en la forma en que fue llevado a la pantalla por primera vez. Digo esto porque, de memoria, recuerdo a un personaje distinto al de The Chinese Jade, más humano y menos parecido al Ryunosuke de Satan´s Sword.

La cinta se basa, como no, en una novela de Renzaburo Shibata, y la dirige Tokuzo Tanaka. Este es uno de esos directores apenas reconocidos, de los que sin embargo los amantes del género habremos visto unas cuantas películas. La razón es que un buen número de títulos en su filmografía empiezan por shin y zoku, es decir, que son parte de sagas. Destacan sobre todo las de Hoodlum Soldier y Zatoichi, con Shintaro Katsu, y Shinobi no Mono y Sleepy Eyes of Death, con Raizo Ichikawa.

El protagonista es un ronin asqueado del mundo y la humanidad, cuyo paso por la vida consiste en buscar alicientes y entretenimientos, a menudo en burdeles y con mujeres que acaban por enamorarse de él. La caracterización e interpretación de Raizo se parece enormemente a la de su papel como Ryunosuke en Satan´s Sword, lo que por otra parte tampoco es tan especial si tenemos en cuenta que sus apariciones son siempre muy similares.

The Chinese Jade

La trama recuerda fugazmente a la de Yojimbo, puesto que tenemos a dos bandos enfrentados que buscan la ayuda de Nemuri para decantar la balanza en un sentido o en otro. A diferencia del mítico guardaespaldas, nuestro protagonista no está interesado en el dinero, sino en el entretenimiento, por lo que seguirá el desarrollo de los acontecimientos como un espectador más hasta que la aventura le afecta directamente.

El marco histórico de The Chinese Jade es fácil de situar, puesto que uno de los personajes es Nariyasu Maeda, decimotercer señor de Kaga, que realmente era un clan valorado en un millón de koku. Nariyasu nació en 1811, y aquí su edad parece comprendida entre los 30 y los 40 años, así que diría que los hechos tienen lugar en la década de 1840.

En el aspecto visual me desagradan terriblemente las coreografías del monje. Siempre me ha parecido una idea nefasta mezclar kung fu con kenjutsu. En primer lugar porque si quiero ver artes marciales me busco un DVD de la Shaw, y en segundo lugar por la escasa credibilidad que en el 99% de los casos ofrece una persona desarmada enfrentándose a 15 espadas. En cuanto a las escenas de Nemuri, su técnica es elegante, precisa, y de las que matan de un golpe. Coreografías no demasiado vistosas, pero aceptables.

Si esta primera entrega fuera independiente, no mostraría demasiado interés en recomendar su visionado. Sin embargo, al ser el punto de partida de una saga que sé que tiene mucho que ofrecer, creo que vale la pena empezar por el principio.

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