Sleepy Eyes of Death 13: Full Moon Swordsman (1969)

Full Moon Swordsman

El gemelo malvado
Dirigida por Kazuo Mori

El mismo año en que Raizo Ichikawa nos dejó para siempre, uno de sus más emblemáticos personajes regresó encarnado por Hiroki Matsukata. Full Moon Swordsman es la decimotercera entrega de la saga Sleepy Eyes of Death y una de las últimas películas dirigidas por Kazuo Mori.

Sinopsis: tras ser confirmado Ieyoshi Tokugawa como heredero, se produce en él un cambio de actitud y personalidad radical. Se convierte en un demonio al que sólo le interesa disfrutar del poder y de la inmunidad para abusar de mujeres. Es en una de esas cacerías cuando se topa con Nemuri, que desde ese momento no cesará en su empeño por descubrir quién y cómo está suplantando al futuro Shogun. Para ello contará con la ayuda de una hermosa espía que comparte su objetivo.

En esta ocasión la presentación del protagonista es especial. El director no quiso simplemente vestir a Matsukata de Nemuri y arrojarlo delante de la cámara, sino que esperó casi diez minutos para darle entrada, en un plano lejano y desenfocado que va descubriendo la sorpresa poco a poco. La caracterización es bastante diferente, tanto en estética como en carácter, siendo lo más llamativo de todo ese exagerado peinado que involuntariamente te distrae cada vez que le miras. Su actitud también ha cambiado, ya que no espera a estar en el punto de mira para interesarse por los sucesos. Por si eso fuera poco, esta vez es capaz de aguantar los 81 minutos de metraje sin acostarse con ninguna mujer.

Full Moon Swordsman

Lo del hermano gemelo impostor no es la primera vez que lo vemos en la saga. Sword of Villany ya nos había mostrado un caso similar que seguramente nos sorprendió durante el desenlace. En Full Moon Swordsman es parte de la trama y no se oculta al espectador, reservando el interés para la forma en que Nemuri intentará impedir la nefasta sucesión. Durante su viaje además llegará un momento en que es difícil saber si quienes le rodean son aliados o enemigos, alimentando así la incertidumbre.

Normalmente hay pocos personajes en esta saga, además del principal, capaces de captar nuestra atención. Yo en esta película me he encontrado con un inspector general llamado Kanjuro Sano que me ha cautivado. A pesar de tener un papel de villano, demuestra poseer todas las cualidades del auténtico samurái. Sirve a su señor con todo su empeño, por encima de la ley y del bien, y resuelve de la mejor manera posible cuando el fracaso se hace inevitable.

Uno de los interrogantes que todos teníamos antes de ver la película era el de las escenas de acción con Hiroki Matsukata. En líneas generales son más dinámicas y plásticas que las de Raizo (tenía 11 años menos), y en ocasiones se desarrollan a cámara lenta. Los saltos, los giros agresivos, y los movimientos elásticos del actor se alejan de aquellas batallas en las que Nemuri permanecía firme como un árbol y desataba su danza mortal en un espectáculo de precisión y velocidad. Personalmente me gustaban más las anteriores, pero se agradece un poco de frescura después de doce episodios.

Full Moon Swordsman es para mí un aprobado alto que objetivamente se mantiene en el nivel medio de la saga. Subjetivamente, la pérdida de Raizo Ichikawa es una herida abierta que su sustituto no consigue cerrar.

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