Souls in the Moonlight 1 (1957)

Souls in the Moonlight 1

La espada impasible
Dirigida por Tomu Uchida

Cuando publiqué el comentario de Sword of Doom escribí que Kihachi Okamoto había conseguido realizar una película muy superior a la Great Buddah Pass de Kenji Misumi, a pesar de haber hecho casi un calco de buena parte del metraje. Recuerdo aquellas palabras porque ahora me gustaría repetirlas para comparar a la derrotada de aquel duelo imaginario, con la primera parte de Souls in the Moonlight. Esta vez, al estar las dos rodadas a color sería difícil incluso distinguir algunas escenas. Tan parecidas son las caracterizaciones de los personajes, que he tenido que comprobar que el intérprete de Yohachi no fuera el mismo en ambas versiones (Akira Kishii en la de 1957 y Yoichi Mashio en la de 1960).

Para aquellos que no conozcan las maravillas de Daibosatsu Tôge, recuerdo que la obra relata la historia de Ryunosuke Tsukue, un samurái sin sentimientos que desencadena una tragedia al violar a la mujer de su rival en un torneo de esgrima la noche antes del enfrentamiento. No satisfecho con su acción, a la mañana siguiente mata en combate al furioso marido y se fuga con su destrozada esposa. Desde ese momento, Hyoma, el hermano menor del fallecido, comenzará a andar un camino de venganza que le lleva a recorrer el país en busca de su enemigo mortal.

Aunque probablemente sería divertido repasar una a una las diferencias con la obra de Misumi, considero que no es tan relevante y además privaría al lector de descubrirlas por sí mismo con el visionado. Sí diré que en general me ha dado la impresión de que este Ryunosuke es un poco menos diabólico que el de Satan’s Sword. Salvo que esté pecando de inocencia, aquí ni siquiera llega a violar a Ohama (aunque se asegura de provocar la ruptura de su matrimonio en la víspera del torneo) y la temprana aparición de Tango Ueda reduce la duración del periodo de máxima violencia del personaje.

Souls in the Moonlight 1

Que Chiezo Kataoka (Ryunosuke en Souls in the Moonlight) es un gran actor es algo que no voy a poner en duda, y sería muy injusto decir que su interpretación del papel no es muy buena. Sin embargo, reconozco que no me gusta verle como protagonista. Incluso en un rol tan frío como el de Ryunosuke me sigue pareciendo demasiado pasivo y carente de energía. Esto se hace evidente en escenas como la de su última riña con Ohama, o más aún en la de la locura cuando cree haber visto un fantasma. Su esgrima tampoco es de lo mejor del género, y las pobres coreografías de la película lo dejan en evidencia repitiendo una y otra vez unos golpes demasiado artísticos y nada creíbles.

Suelo reservar un par de líneas para las curiosidades, y esta vez quería hacer mención al uniforme del Shinsengumi. Estamos tan habituados ya a que el cine sobre la milicia cambie los colores y el diseño, que se hace extraño ver el auténtico haori azul en pantalla. Se utiliza mucho más cuando el Shinsengumi es un elemento secundario de la trama que cuando la protagoniza, y supongo que la explicación es que cuando sólo tienen un par de escenas interesa que el espectador los reconozca rápidamente.

Y si nada más que añadir, concluyo advirtiendo que, a pesar de ser peor que las dos versiones que mencionaba anteriormente, pocas pegas se le pueden poner a la ejecución. En este momento estoy impaciente por descubrir a dónde nos llevará la historia, ya que en una sola entrega el director Uchida ha cubierto las dos primeras partes de la conocida trilogía de Misumi.

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