Sword of Doom (1966)

Sword of Doom

El descenso a los infiernos
Dirigida por Kihachi Okamoto

También conocida por su título original, Dai-bosatsu Tôge, para mí es quizás la mejor adaptación cinematográfica de la novela de Renzaburo Shibata que lleva el mismo nombre. Junto con Samurai Assassin conforma una perfecta carta de presentación de Kihachi Okamoto en el cine chambara, siempre destacable por el excelente dominio del blanco y negro y las coreografías bajo la nieve.

El argumento es conocido prácticamente por todos los amantes del género, bien porque hayan oído hablar de ella, o porque hayan visto la trilogía de Kenji Misumi. Tenemos como protagonista a Ryunosuke Tsukue, un samurai perturbado que no teme a nada ni a nadie, y cuyos únicos objetivos se mueven entorno a los duelos y las mujeres. Tras matar en un combate a Bunnojo Utsuki y deshonrar a Ohama, su mujer, se marcha a vivir a Kyoto con ella, donde consigue un trabajo de mercenario dentro del Shinsengumi. Su espada no se contenta con la sangre de ningún rival, y comienza a buscar adversarios de altura. Sin embargo, no tardará en tener que enfrentarse al deseo de venganza del hermano de Bunnojo.

Estamos ante un calco exacto de la primera parte de Satan´s Sword, dirigida 6 años antes por Kenji Misumi. Resulta curioso que cambiando los diálogos, las personalidades de algunos personajes, practicando ligeros ajustes en el guión, y aplicando su blanco y negro característico, Okamoto nos ofrezca una película tan superior en todos los aspectos. Todo sea dicho, el mérito no es sólo del director, ya que tuvo a su favor la presencia inigualable del gran Tatsuya Nakadai, que nos deleita por enésima vez con un papel que le viene como anillo al dedo. Sin olvidarnos tampoco de que, como personajes secundarios, se dejan ver dos hombres de la talla de Toshiro Mifune y Kei Sato.

La progresión a nivel de personalidad que sufre Ryunosuke desde Satan´s Sword hasta Sword of Doom es bastante importante y acertada. Si en la película de Kenji se le presentaba como un hombre perverso con una actitud arrogante e impulsiva, en la nueva versión se transforma en alguien mucho mas frió y calculador, cuyos movimientos y acciones tienen algo más de sentido, pareciéndose un poco más al Ryunosuke de la segunda y la tercera parte de la trilogía de Misumi.

En el aspecto de las coreografías el nivel es bastante bueno (mejor con las espadas de bambú que con las katanas). Es en este terreno donde observamos sus diferencias más escandalosas con su predecesora. Los duelos están mucho más mimados, la postura silenciosa parece bastante más adecuada, e incluso podemos ver en el tramo final algo de sangre (elemento ausente en la elegante película de Misumi). Mención aparte merece ese trávelin lateral de Tatsuya Nakadai en el bosque después del torneo; por mi parte la considero una de las mejores escenas de la historia del chambara, pero no deja de ser mi opinión personal. Lo que está claro es que el final de la toma quedará grabado en la retina de todos los que la hayan visto.

Sword of Doom

El desenlace del film es el elemento que más críticas y valoraciones ha recibido. Cuando la vi la primera vez no me gustó nada. Ahora, mucho más rodado, y después de haber visto cientos de chambaras, se agradece un final tan característico e inolvidable. Sin duda un elemento diferenciador muy poco frecuente en este género.

Una obra maestra en toda regla que he tenido la suerte de volver a ver gracias al DVD remasterizado. Lanzamientos como este hacen posible que podamos disfrutar de un cine irrepetible con los medios que se merece.

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