Zatoichi 18: Zatoichi and the Fugitives (1968)

Zatoichi and the Fugitives

Yakuzas y bandidos
Dirigida por Kimiyoshi Yasuda

La cuarta película de Kimiyoshi Yasuda en la saga Zatoichi también se conoce como Zatoichi: A Letter of Challenge y Zatoichi 18. Termina con un balance bastante positivo, y la sacan adelante un grupo de actores secundarios entre los que destaca el inmortal Takashi Shimura, que tantos grandes momentos nos ha dejado en este género.

Sinopsis: Zatoichi continúa su interminable viaje que le lleva a pasar por una pequeña aldea en la que enseguida se arma alboroto. Sin casi darse cuenta, se encuentra trasladando a toda velocidad a un hombre moribundo, atacado brutalmente por la yakuza, hacia la casa del médico local. Sorprendido por la bondad del anciano doctor Junan, Zatoichi decide tomar parte en los sangrientos sucesos que están teniendo lugar desde la llegada de unos forajidos a los que hospeda el jefe Matsugoro.

En esta película nuestro protagonista se enfrenta a una de las situaciones más complicadas de toda la serie. Sus rivales son la horda de yakuzas de siempre y seis fugitivos que le causan un verdadero quebradero de cabeza. Cada uno de estos hombres destaca en campo diferente del combate (uno lanza cuchillos, otro tiene un revolver, otro es bueno en esgrima…), y entre todos consiguen acercar al masajista a la muerte como nunca antes había sucedido.

Zatoichi and the Fugitives

Kimiyoshi Yasuda toma una decisión radical al separar al espadachín de toda escena de acción hasta llegar al final. Desde casi el inicio vamos aumentando poco a poco el odio que sentimos por los villanos de la trama, que posiblemente sean los más despreciables que han aparecido en toda la colección. Para cuando llegamos a la hora de metraje nuestro medidor de rabia está tan lleno como el de Zatoichi, así que no nos cuesta contagiamos de la agresividad insólita con la que resuelve esas últimas coreografías.

Una banda sonora aceptable, buena fotografía, guión interesante, y acertados toques esporádicos de drama, son los elementos que hacen de Zatoichi and the Fugitives otra entrega de buena factura. Con ella confirmamos que, por más que avanzamos en la saga, el nivel general se mantiene e incluso mejora de vez en cuando.

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